miércoles, 20 de octubre de 2010
EL SILENCIO DE DIOS
Cuenta una antigua leyenda noruega, sobre un hombre llamado Haakon, que siempre miraba una imagen de Cristo crucificado en una cruz que era muy antigua,
La gente acudía a orar con mucha fe. Muchos estaban pidiéndole a Cristo algún milagro.
Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor.
Impulsado por un sentimiento de generosidad, bondad y amor, se arrodilló ante la cruz y dijo:
"Señor, quiero padecer y morir por Tí. Déjame ocupar tu puesto. Quiero ...en la Cruz." Y se quedó con la mirada fija puesta en El, como esperando una respuesta.
El Señor abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron del cielo, susurrantes y amonestadoras:
"Mi fiel siervo, te concederé tu deseo, pero solo con una condición.”
¿Cual, Señor? ¿Es una condición difícil?
¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor!, -respondió el viejo ermitaño.
Escucha: suceda lo que suceda y veas lo que veas, tienes que guardar silencio siempre. Haakon contestó: "¡Os, lo prometo, Señor!" Y se efectuó el cambio.
Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño, colgado con los clavos en la Cruz.
Y durante mucho tiempo mantuvo el acuerdo y nunca le habló a nadie.
Pero un día, LLEGO UN HOMBRE RICO , y después de haber orado, dejó allí olvidada su cartera.
Haakon le vio y guardó silencio. Tampoco habló cuando un pobre, que vino dos horas después, tomó la cartera del rico y se la guardó.
También guardó silencio cuando un hombre joven se arrodilló ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.
Entonces volvió a entrar el rico a buscar su cartera, al no encontrarla, pensó que el joven se la había llevado.
El rico se volvió al hombre joven y le gritó iracundo: ¡Dame la cartera que me has robado!.
El replicó: ¡No he robado ninguna cartera! ¡No mientas, devuélvemela enseguida!. El joven repitió, “le digo que no he tomado ninguna cartera de nadie”. .
El rico empezó a golpearle furioso. Entonces una voz potente llenó el aire ¡Detente! El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba, Haakon que no pudo permanecer en silencio, gritó defendiendo al joven, y increpó al rico por la falsa acusación. Este se quedó asombrado y se marchó del lugar.
El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje.
Cuando la Cruz se quedó a solas, Cristo se acercó a su siervo y le dijo:
"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar Mi puesto. No has podido guardar silencio". "¡Señor!", - dijo Haakon - , "¿Cómo iba a permitir semejante injusticia?".
Jesús de nuevo ocupó su lugar en la Cruz y el ermitaño se quedó de pie debajo de la Cruz. El Señor, siguió hablando:
"Tú no sabías que al rico le convenía perder la cartera, pues llevaba en ella dinero para cometer un pecado sexual con una joven virgen.
Mientras que el pobre, por su absoluta pobreza, tenía necesidad de ese dinero. En cuanto al joven, hubiera sido mejor que le hubiera dado la paliza el rico a causa del malentendido en cuyo caso no se hubiera ido de viaje.
Ahora, ves, hace unos minutos acaba de morir en un naufragio. Tú no sabías todas estas cosas PERO YO SI. Por eso callo. Y el Señor nuevamente guardó silencio.
Muchas veces nos preguntamos ¿Por qué razón Dios no nos contesta?. ¿Por qué razón se queda callado Dios?
A muchos nos gustaría que Él nos respondiera según nuestra voluntad y deseos... pero, la forma de actuar de Dios es diferente. El conoce el pasado, el presente, y el futuro (Hb,13,8) Dios nos responde aún con el silencio... Debemos estar dispuestos a escucharle y esperar en Él.
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos son mis caminos, dice el Señor.
Cuanto son los cielos mas altos que la tierra, tanto están mis caminos por encima de los vuestros.” (Is 55,8-9)
“Pues Yo conozco mis designios para con vosotros, dice el Señor, designios de paz y no desgracia, de daros un porvenir y una esperanza” (Jr 29,11)
Un hombre debe comprender lo que significa el divino silencio y rendirse a los caminos del Señor y orar como el Salmista,
“Te amo Señor, mi fortaleza. El Señor es mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi roca, a quien me acojo; mi escudo, mi fuerza de salvación, mi asilo”
(Salmo 18, 1-2)
jueves, 10 de abril de 2008
LO QUE NOS ENSEÑAN LOS ANIMALES
Los animales nos enseñan a “ser”
Cuando llegan las épocas de frío, hay aves como las bandurrias y los gansos salvajes, que emigran hacia zonas más cálidas.
Un día emprenden el vuelo y lo hacen formando una V, con un ave en el centro, que guía al resto, haciendo el esfuerzo, mientras el grupo mantiene su posición en fila para ayudar. Todo un ejemplo de organización, cooperación, aceptación de la tarea que le corresponde a cada uno y de amistad, en grupos de convivencia.
Si nosotros, las personas nos comportáramos siempre como estos pájaros, cuanto más fácil sería el trabajo que debemos realizar.
En este vuelo cuando el primero se cansa de llevar a los demás, otros, de una de las puntas ocupa su lugar y éste se une a las filas de ayudantes , demostrando un alto sentido de solidaridad con sus pares.
Cuando algunas de estas aves se lastima debe dejar al resto, dos compañeras abandonan la bandada, para acompañarla y cuidarla , mostrando que no discriminan aunque se vean perjudicadas.
¡Cuánta tolerancia y respeto por lo demás necesitados!
Y en el camino que han emprendido, donde cada uno cumple con su rol, las que viajan atrás, gritan para alentar a las delanteras comunicando su apoyo y aliento .
Muchos tenemos que aprender de los animales con los que compartimos el hábitat .Si el vuelo de nuestra vida, todos nos completáramos como lo hacen las bandurrias y los gansos salvajes , nuestro camino sería mucho más feliz.
¿No te parece?.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Los animales nos enseñan a “ser”
Cuando llegan las épocas de frío, hay aves como las bandurrias y los gansos salvajes, que emigran hacia zonas más cálidas.
Un día emprenden el vuelo y lo hacen formando una V, con un ave en el centro, que guía al resto, haciendo el esfuerzo, mientras el grupo mantiene su posición en fila para ayudar. Todo un ejemplo de organización, cooperación, aceptación de la tarea que le corresponde a cada uno y de amistad, en grupos de convivencia.
Si nosotros, las personas nos comportáramos siempre como estos pájaros, cuanto más fácil sería el trabajo que debemos realizar.
En este vuelo cuando el primero se cansa de llevar a los demás, otros, de una de las puntas ocupa su lugar y éste se une a las filas de ayudantes , demostrando un alto sentido de solidaridad con sus pares.
Cuando algunas de estas aves se lastima debe dejar al resto, dos compañeras abandonan la bandada, para acompañarla y cuidarla , mostrando que no discriminan aunque se vean perjudicadas.
¡Cuánta tolerancia y respeto por lo demás necesitados!
Y en el camino que han emprendido, donde cada uno cumple con su rol, las que viajan atrás, gritan para alentar a las delanteras comunicando su apoyo y aliento .
Muchos tenemos que aprender de los animales con los que compartimos el hábitat .Si el vuelo de nuestra vida, todos nos completáramos como lo hacen las bandurrias y los gansos salvajes , nuestro camino sería mucho más feliz.
¿No te parece?.
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Los animales nos enseñan a “ser”
Cuando llegan las épocas de frío, hay aves como las bandurrias y los gansos salvajes, que emigran hacia zonas más cálidas.
Un día emprenden el vuelo y lo hacen formando una V, con un ave en el centro, que guía al resto, haciendo el esfuerzo, mientras el grupo mantiene su posición en fila para ayudar. Todo un ejemplo de organización, cooperación, aceptación de la tarea que le corresponde a cada uno y de amistad, en grupos de convivencia.
Si nosotros, las personas nos comportáramos siempre como estos pájaros, cuanto más fácil sería el trabajo que debemos realizar.
En este vuelo cuando el primero se cansa de llevar a los demás, otros, de una de las puntas ocupa su lugar y éste se une a las filas de ayudantes , demostrando un alto sentido de solidaridad con sus pares.
Cuando algunas de estas aves se lastima debe dejar al resto, dos compañeras abandonan la bandada, para acompañarla y cuidarla , mostrando que no discriminan aunque se vean perjudicadas.
¡Cuánta tolerancia y respeto por lo demás necesitados!
Y en el camino que han emprendido, donde cada uno cumple con su rol, las que viajan atrás, gritan para alentar a las delanteras comunicando su apoyo y aliento .
Muchos tenemos que aprender de los animales con los que compartimos el hábitat .Si el vuelo de nuestra vida, todos nos completáramos como lo hacen las bandurrias y los gansos salvajes , nuestro camino sería mucho más feliz.
¿No te parece?.
HISTORIA DE UN MÉDICO ABORTISTA CONVERTIDO
www.aciprensa.com
Conmovedora historia de médico abortista convertido en Brasil
RIO DE JANEIRO, 2 Feb. 01 (ACI).- En un testimonio a la emisora radial Rainha da Paz, un médico brasileño que efectuó durante años el aborto relató su dolorosa e intensa experiencia de conversión, iniciada luego de la muerte de su hija.
El médico comentó que es el único hijo hombre de una familia humilde del interior de Minas, y que "con sacrificio y unión" fue el único que tuvo la oportunidad de estudiar, "pues mis hermanas no terminaron la enseñanza secundaria".
"Mi madre era una simple costurera que trabajaba hasta las madrugadas para ayudar a mi padre. Mi padre era una guardia nocturno. Por eso se pueden imaginar el sacrificio que hicieron para tener un hijo médico. Luego escogí la ginecología y la obstetricia", afirmó.
"Entre las mayores dificultades enfrentadas como médico recién formado, choqué con la realidad de lo que es mi profesión. En un largo tiempo los médicos se vuelven ricos, y yo quería más, quería enriquecerme y tener más dinero. Fue así como violé el juramento que hice cuando me formaba para dar la vida, para salvar la vida. Ayudé a muchos niños a venir al mundo, pero también a muchos de ellos no les permití nacer y me enriquecí escondido tras la máscara de la vitalidad", agregó el médico.
Sobre su vida abortista, el experto explicó que "puse un consultorio que en poco tiempo se convirtió en el más visitado de la región. Y saben ¿qué es lo que hacía?: abortos. Y como todos los que cometen el crimen, me decía a mi mismo que todas las mujeres tienen el derecho de escoger y que era mejor que sean ayudadas por un médico para no correr los riesgos de ir a una clínica clandestina donde los índices de muertes son alarmantes".
"Y fue así, en un ciego e inhumano oficio de medicina, que construí una familia con muchos bienes, muy rica y que nada le faltaba. Mis padres murieron con la ilusión de que su hijo era un doctor bien logrado, exitoso. Crié a mis hijas con el dinero manchado con la sangre de inocentes y fui el más despreciable de los humanos. Mis manos, que debieron ser bendecidas para la vida, trabajaron para la muerte", agregó.
Entrando al tema de su conversión, el médico explicó emocionado que "sólo paré cuando Dios en su sabiduría infinita, rasgó mi conciencia e hizo sangrar a mi corazón con la misma sangre de todos los inocentes que no dejé nacer. Mi hija menor, Leticia, dejó de respirar por una infección generalizada luego de haberse sometido a un aborto. Ella, de 23 años de edad, salió embarazada y buscó el mismo camino de tantas otras que me fueron a buscar: el camino del aborto. Y sólo supe de esto cuando ya nada se podía hacer".
"Al lado del lecho de muerte de mi hija, vi las lágrimas de todos esos angelitos que yo maté. Mientras ella esperaba la muerte, yo agonizaba junto a ella. Fueron seis días de sufrimiento para que en el sétimo día ella partiese hacia el encuentro con su hijo, al cual un médico asesino le impidió nacer", comentó.
"Cansado por las noches que pasé al lado de mi hija, yo soñé que andaba por un lugar absolutamente oscuro y muy húmedo, en el que quería respirar pero no podía, yo quería salir desesperadamente pero fui envuelto por un lugar en donde el estruendo me dejaba atónito. Eran los llantos dolidos de los niños que en mi pensamiento, como si un rayo me cortase por la mitad, veía en mi entendimiento: los llantos eran de dolor, eran los lamentos de los angelitos que yo no dejé nacer. Era la triste consecuencia de mis actos sin pensar, esos llantos que gritaban ¡asesino!, ¡asesino!", afirmó el médico.
"Asustado para salir de aquel lugar, pasé mi mano por mi rostro para secar mi sudor y mis manos se mancharon de sangre! Aterrorizado grité con toda la fuerza que me quedaba un pedido de perdón: ¡Dios me perdone! Sólo así logré respirar nuevamente y me acordé de que era tiempo de acoger y valorar el último respiro de mi hija, que murió por las consecuencias de la infección que le produzco el aborto. Yo sé eso a través de mi sueño", agregó.
El experto comentó que "Dios me hizo entender que a partir del momento de la fecundación del óvulo existe vida, por lo que entendí que soy un asesino. No sé si algún día Dios me va a perdonar, pero para restar mi culpa y mi dolor, vendí mi consultorio y todos los bienes que conseguí con la práctica del aborto y con ese dinero, construí una casa de amparo para madres solteras y me dedico hoy a atender y practicar ¡una medicina de verdad!".
"Hoy soy médico de los pobres, de los desamparados y desvalidos, y los niños que vienen al mundo a través de mis manos son hijos que adopto pues sé que tengo una sola misión: traer la vida al mundo y dar condiciones para que los niños tengan un lugar feliz donde el padre es Jesús. Recen por mí, recen para que Dios tenga piedad de mí y me perdone, porque tengo la seguridad de que participaré del juicio final", concluyó.
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